Es un espacio que ha sido testigo de miles de espectáculos a lo largo de 82 años. Relevantes artistas mexicanos y de todo el mundo han pisado la Sala de espectáculos del Palacio de Bellas Artes, la más importante del país, y reconocida a nivel mundial.
 
Entre todos los elementos de valor cultural que encuentras en el Palacio, algo que no puede pasar desapercibido es su Sala Principal. En ella, encontrarás su gran cortina de cristal, la cual contiene cerca de un millón de piezas de cristal opalescente, de 2cm cada una; siendo el motivo de su decoración los legendarios volcanes que enmarcan el Valle de México: el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. El paisaje es el mismo que podía admirarse desde las ventanas del Palacio Nacional a principios del siglo XX.
 
Basado en la idea original del arquitecto Adamo Boari, el artista húngaro Géza Maróti ejecutó un primer proyecto para su elaboración, en 1908. Sin embargo, Harry Stoner, diseñador de escenarios y pintor, fue quien lo concretó.
 
El motivo principal de su construcción era crear un telón protector contra incendios, lo que era una de las grandes preocupaciones de esa época. La cortina de cristal fue mandada a elaborar por Boari a la Casa Louis C. Tiffany de Nueva York, donde fue exhibida antes de ser enviada por barco a la Ciudad de México.
 
Otra de las majestuosas obras decorativas que se encuentra en el interior de la Sala se localiza en su techo, si miras hacia arriba, podrás ver en lo alto un plafón transparente, el tema de la composición que lo adorna es el Olimpo, en él se ve a Apolo, rodeado por las nueve musas. Este vitral fue creado por el artista Géza Maróti.
 
En la Sala se puede disfrutar de la ópera, la danza, la música sinfónica, recitales, homenajes y más. Su capacidad es de 1396 personas, distribuidas en palcos, lunetas y galerías.

 

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